Un transportista o mensajero, sabe lo importante que es su labor… Es como ser Papá Noel. Él carga en el Polo Norte todos los regalos sabiendo que debe llevarlos a su destino, haga el tiempo que haga. Sí o sí. No hay peros que valgan.
Con los sueños, pasa algo similar. Ser portadora de estrellas, significa comprender lo importante que es conocer las rutas y saber ubicar lo que transportas en el sitio correcto. Pues no todas brillan en el mismo sitio.
Creo que cuando entiendes tu rol, puedes entender, qué lugar ocupa tu ambición, por qué se manifiesta, de dónde viene tu deseo de progreso y por qué solo tú puedes ver la estrella guía.
Porque no se trata de ti sino de todos aquellos que son importantes en tu vida.
Si eres transportista de sueños, enhorabuena. Se te ha dado un carro de renos para que con tu viaje, uno llamado vida, hagas feliz a muchos.
«Venga Rudolf, dale caña y guíame en estas noches de invierno, porque no hay tiempo que perder y hay mucha ilusión que activar. Así es, como se manifiesta, la magia. Con mucho movimiento, unos guantes potentes para sostener las riendas y unas botas de plomo que no me hagan perder el equilibrio.»